¿Cómo pensar hoy las necesidades de la infancia? Teresa Ballester

¿Cómo pensar hoy las necesidades de la infancia?
Teresa Ballester
Conferencia pronunciada en La Casa Elizalde de Barcelona, octubre de 2009

1.- Nuestro entorno

El “como pensar” se refiere a lo difícil que resulta hoy, con nuestra vida acelerada, poder ejercer esta función de pensar tan necesaria para la reflexión y que ha de anteceder a la toma de decisiones.

Desde lo social, en nuestro ambiente cotidiano, todo nos empuja para que actuemos sin pensar, pero la responsabilidad de nuestros actos sigue siendo individual.

Una de las caracteristicas de nuestra actualidad son los cambios rápidos, y en esta rapidez se van perdiendo los modelos anteriores sin que los nuevos modelos de actuación tengan oportunidad de consolidarse por el tiempo, así nos encontramos que los vinculos se realizan con lazos muy frágiles que facilmente se desanudan.

Junto a estas caracteristicas de la actualidad que nos afectan a todos (educadores, maestros, profesores, padres y niños) nos encontramos con que en las instituciones educativas la convivencia se realiza en la variedad de culturas, y también por eso nos encontramos frente a variadas maneras de criar a los niños, de educarlos y de ejercer la paternidad.

Hoy el ideal social por excelencia, es conseguir ser feliz, son numerosos los estudios que miden la felicidad a partir del placer que se obtiene, como si placer y felicidad fueran sinónimos.

¿Y como vamos a conseguir el ideal de ser feliz?….. El sistema de la economia responde: creando objetos de consumo que nos prometen la felicidad, objetos que a su vez caducan con más rapidez, de manera que lo nuevo dura menos tiempo como nuevo y nos lleva a un nuevo consumo. Cuando, ya convertidos en consumistas, tristes y solos, encontramos la propuesta del consumo de píldoras y tratamientos super rápidos para suprimir la tristeza, aunque ésta sea de lo más legítimo y vaya relacionada con los problemas familiares o sucesos vitales, la propuesta es suprimirla, como si vivir la tristeza fuera antagónico con la felicidad.

Trabajamos superápido y estresados con la finalidad de llegar a casa y desconectar, un dia menos para llegar al fin de semana y relajarnos. Casi no se tiene más objetivo, cada dia es para llegar al fin de semana, funcionando bajo el binomio estres relax. Debido al estres colocamos a los niños en un lugar inadecuado, y debido al relax los olvidamos en la sauna.

Se hace necsario recordar en este punto que la primera causa de mortaldad infantil son los accidentes en carretera y la segunda causa son los accidentes bajo la tutela familiar.

Aunque rapidez esté de moda, intentar parar el ritmo frenetico que cada uno lleva no es apostar por la vagancia o la falta de productividad.

Lo curioso es que todo esto nos pasa casi desapercibido y sin saber el porque, y aquí urge hacernos una pregunta, preguntarnos qué nos pasa, pues sino lo sabemos y no nos lo cuestionamos, ¿es que preferimos apasionarnos por la ignorancia?

Los efectos del entorno

Los efectos que sufrimos a nivel individual, son por la rapidez en la sucesión de los cambios que no nos da tiempo a comprenderlos y a poder asumirlos subjetivamente. Entonces cada uno, sientiendose desorientado y a veces confuso, busca sus soluciones de forma individual quedando en el aislamiento, y no logrando una comunicación autentica con los otros, uno llega a la idea de que cada uno va a lo suyo y decepcionado vive inmerso en el sentimiento de soledad.

Otro efecto de estos cambios rápidos es que los adultos nos vemos confrontados a definir nuestros roles, como trabajadores, como esposo o esposa, como ciudadanos, como padre y como madre.

El efecto del entorno en los niños

Los padres desean hoy que sus hijos sean felices, competentes y desde la gestación ya se les prepara para la productividad estimulandolos para que sean competentes y felices. Luego desde muy pequeños tendran la vida llena de actividades para que esten contentos y entretenidos. Todo ese gran esfuerzo que realizan los padres, a veces lejos de conseguir sus propósitos, produce en muchos casos un efecto contrario, los bebés hiperestimulados tardan más tiempo en descubrir sus manos, ayudados por el carrito de construcciones se ponen antes de pie y pierden la función de gatear. Tardan más tiempo en reconocer su cuerpo como propio. De más mayores se muestran insatisfechos, sin ambicionar demasiado nada y exigiendo todo; Si el único objetivo es que se lo pasen bien, con los objetos de consumo les llevamos a la saturación, (muchos niños dejan juguetes sin abrir, o solo abiertos), y esto lleva a que vivan en un estado de indiferencia, sin poder forjar ideales, en definitiva, sin tener una buena razón para vivir y para hacer las cosas, más allá de pasarlo bien. Ya en la escuela pronto les detectan el síntoma de deficit de atención con o sin hiperactividad. (fármacos)

Todos estos cambios y sus efectos influyen tanto en la concepción como en la crianza de los niños. Es el ambiente general del niño, el mismo en el que estamos inmersos todos.

Es importante tener presente y en cuenta estos cambios y sus efectos, ya que son los desafios con que los padres y profesionales nos enfrentamos hoy, para ejercer la crianza, la educación y la terapeutica de los mas pequeños.

Toda esta rapidez se contrapone a la constitución de la subjetividad que no sabe del tiempo cronológico. Aunque parezca dificil hay que conseguir una distancia que nos permita pensar y reflexionar.

Esta sería la primera necesidad del niño que nos llega hoy, que sus papás le hagan un lugar más allá de su habitación y de todos sus objetos, que le hagan un lugar en sus vidas.

2.- El niño que nos llega

Hoy en dia tenemos variadas formas de llegar a tener el hijo deseado. El ideal común en las parejas es como superar en la educación de sus hijos la que ellos recibieron de sus padres.

Las parejas se hacen buenos propositos y consultan toda la información que tienen a su alcance. Pero cuidado, pues ésta la información relacionada con los más pequeños indica que la salud y la alimentación son lo primordial y sin embargo lo que el padre y la madre han de saber es que no basta con cubrir las necesidades materiales de alimentarse y vestirse.

Más tarde toda la información dirigida a la adolescencia, va encaminada a la educación sexual, y podemos verificar hoy como hay más abortos en la adolescencia y más mamás adolescentes.

Lo importante para que el niño pueda desarrollarse, y humanizarse es que su familia, que para él es el único mundo posible, le transmita el deseo de vivir y le proporcione un lugar en su seno para que él pueda ir ocupando su posicion particular, aprendiendo a dar y a recibir y desde ahí enlazar con la vida.

Lo primero que necesita el niño para poder desarrollarse es ser deseado. En su nacimiento podemos ver el deseo en una especie de locura colectiva que emerge a su alrededor, que si tiene bonitos ojos, que si parece que rie, que si ya me conoce; esta es la locura que emerge del deseo del otro y es el deseo necesario para que el bebé capte que se le quiere de una forma especial.

Rodeados de esta alegria empiezan las primeras preguntas para los padres, ¿pecho o biberon?, ¿Cada tres horas o a la carta? Al bebé le da igual, él va a responder al amor que se le transmite a traves del alimento y los cuidados.

Con el bebé ya en casa, la vida de la pareja y el lugar que cada uno ocupaba cambia de forma radical. Los conflictos no aparecen abiertamente como conflictos sino que lo hacen en forma de “sensación de agobio y de insatisfacción”, y la experiencia de la vida familiar se va transformando en una carga dificil de sobrellevar.

Las recetas para ser buenos padres no existen, por mucha información que busquemos, fuera de casa no se encuentra como ha de ser un padre, una madre y un hijo, en cambio la experiencia de criar a un hijo puede ser un enriquecimiento personal.

Es necesario que la pareja se siente a pensar y reflexionar sobre la función que cada uno desempeña en su familia. Criar a un hijo era hasta no hace mucho tiempo cosa de mujeres. Las cosas van cambiando y vemos como los jóvenes padres realizan muchas actividades en la crianza del bebé, sin avergonzarse ni sentir dañada su masculinidad. Aunque la funcion del padre va más allá de eso, pues al bebé no le importa quien le cambie los pañales. Lo que el bebé necesita es que el adulto cumpla la función de ese gran otro que lo acoge en su deseo.

Esta función de gran otro es necesaria para el bebé ya que está totalmente indefenso, pero sigue siendo necesaria a lo largo de la vida, cuando el humano se encuentra en situaciones de dependencia y de indefensión.

3.- La madre o la funcion del deseo

La funcion materna y paterna no deben confundirse hoy con la madre y el padre fisicos y/o biológiocos pues son funciones que necesitan un adulto que las encarne, y es frecuente que en el primer tiempo de la vida del bebé, esta función sea encarnada por el padre y la madre, más adelante esta misma función estará encarnada en la guarderia, y posteriormente en las escuelas, en los centros sanitarios y finalmente en el geriatrico.

Volvamos a ver que pasa en toda mujer cuando va a esperar un hijo, ya sea por su propia gestación o por adopción, u otras modalidades. Esperar un hijo implica acercarse a la propia y lejana historia infantil, esperar un hijo es empezar a tener un sueño que tiene la mision de restablecer la unidad perdida.

¿Recuerdan el mito de andrógino o del origen del amor?:

En el origen, la unidad está en el andrógino: el ser que poseia las características de los dos sexos, que fué castigado por los dioses siendo dividido en dos, y desde entonces, condenados estos a la eterna falta de algo, hombres y mujeres buscaran su otra mitad, (su media naranja para sentirse completados.)

Esta tendencia a la unidad, a la complitud es la causa de profundos cambios psíquicos que la mujer experimenta durante la maternidad.

La madre se ensueña con sus fantasias de tener un hijo perfecto (la perfección en el niño será segun las carencias propias).

El bebé que se espera es el de la fantasia, éste nunca da problemas, se acopla perfectamente a la ensoñación y sirve a la propia satisfacción. Cuando se produce el nacimiento, la madre necesitará un tiempo para poder separarse de ese hijo imaginario que durante tanto tiempo restauraba su unidad perdida, para así poder acoger al bebé de carne y de hueso que aunque sano y hermoso, no coincide con el soñado; no es como ella, ni tampoco como ella lo habia imaginado.

Las dificultades en resolver esta separación del hijo imaginario son lo que dará lugar a lo que conocemos como depresión puerperal, en mayor o menor intensidad.

Un tiempo se hace necesario para que madre e hijo se vayan adoptando. Durante el tiempo de la adopción, distintos sentimientos, debido a ese proceso psiquico, embargan a la madre.

El niño no tiene otra manera de manifestar su malestar que a traves del llanto. La madre interpreta y va descifrando ese llanto, será porque tiene hambre, porque va sucio, y ahora no sé porque llora, y le va ofreciendo alimento y/o cuidados. En ese desciframiento, la madre se puede equivocar y darle más cuando ya está lleno, o retirarle cuando solo requiere una pausa; pero eso es normal, lo que más importa para la estructuración psiquica del bebé es que la madre, con esos cuidados, se dirige a él y le habla: son esas palabras llenas de ternura que le piden al niño que lo coma todo, las que hacen transmision del amor y del deseo de vida. Para el niño el acto de ser alimentado se transforma en un acto de amor y eso es necesario para que acepte el hecho de satisfacerse.

Muy pronto el bebé empieza a mostrar su diferencia con los otros ¿acepta, o rechaza el alimento?, ¿succiona desde el primer momento o necesita un tiempo? Esto por insignificante que nos parezca, nos habla ya de que cada bebe tiene una temporalidad distinta, y una diversidad de respuestas.

Este ofrecimiento de amor que la madre hace al niño, crea en él una nueva demanda: ahora, por medio del llanto, ya no pide solo comida, sino que pide el amor que recibe. Para que un dia el niño pueda llegar a independizarse, es necesario que primero establezca un fuerte vinculo de satisfacción con la madre.

Mas adelante para que el niño pueda desear tendrá que aprender que la satisfacción tiene un límite, que esa union que busca con su madre como único mundo posible es un imposible.

Para ello es importante la funcion de la ley que ejercerá el padre como un elemento tercero en esa relación dual, aunque no lo podrá conseguir sin la permisividad de la madre.

Es bueno y necesario que la madre no esté contínuamente presente en la vida del bebé. El bebé necesita de la alternancia entre la presencia y la ausencia materna, y eso permitirá al niño, darse cuenta de que cuando ella no está le falta algo. Los niños que tienen a sus mamás pendientes de sus mínimas necesidades se sienten ahogados y se angustian, y ademas como que no pueden echarla de menos, no la pueden desear. Cuando el niño sabe que mamá se va, pero va a volver, se siente seguro y tranquilo. Así el niño podrá pasar de ser deseado y objeto de cuidados a ser deseante y poder pedir.

4.- El padre o la introducción de la ley

Con la llegada del bebé la vida de la pareja cambia, y el lugar de cada uno también, pues ya no volveran a ser el uno para el otro sino que hay que repartir ese amor y esas energias con el más pequeño. Para el padre la llegada del hijo también supone una revolución que le puede llenar de perplejidad. El padre, como hombre responsable que se siente, ayuda y colabora en todo lo que puede, además suele sentirse obligado a cumplir mejor que nunca el papel de hombre trabajador y procura obtener los medios necesarios para su familia.

A veces la mujer, más allá de las funciones de la maternidad, transforma su casa y su niño en una especie de fortaleza donde el marido, como hombre y como padre, casi no tiene cabida; entonces el hombre se siente inseguro y no sabe muy bien que lugar ocupa en el corazon de su mujer, al estar ella tan completa y absorta con su bebé; como es lógico si el padre percibe celos, los reprimirá y no hablará de ellos.

Estos celos, apenas perceptibles y jamás aceptados, se traducen en una especie de desinterés que hará que el hombre dedique más horas a otras cosas fuera de casa.

Al padre le será necesario un tiempo para ir ejerciendo como tal, y más allá de las actividades de la crianza, tendrá que poner unos límites, que la madre deberá respetar, límites que se pueden entender como: “hijo, no todo es posible”.

Esta funcion, introductoria de la ley, empieza cuando el niño es muy pequeño, alrededor de un año; así, ante el llanto del niño por la noche, al acudir el padre a darle el biberon, ya le transmite que mama no siempre está, y podrá ser el inicio que permita al niño salir de la relación dual. Esta primera separación, que se inicia en el primer año y deberia estar consolidada en el quinto, es una operación compleja e importante ya que permite al niño que se identifique con otros valores y que pueda aceptar la ley, aceptando entonces la autoridad del maestro en la escuela, para más tarde convertirse en un ciudadano del mundo. La funcion paterna se entiende como la portadora de una ley, la del orden simbolico. El padre le da el nombre, y situa al niño en el orden de las generaciones.

5.- La entrada en la institución: La educación infantil

Un tiempo atrás se creia que en la guarderia los niños encontrarian substitutos de la madre. Hoy no es así, cuando los padres piden una plaza no es tan solo por el hecho de tener que trabajar, sino porque creen que al niño le irá bien salir de la familia, conocer y relacionarse en un otro social que es la guarderia.

El niño llega a la institución de educación infantil por el deseo de los adultos, de introducirlos en la cultura y es gracias a la existencia de estas instituciones que el niño podrá realizar su primera relacion con el hecho social.

El niño llega a la guarderia con una serie de leyes que desde el núcleo familiar ya le son propias, y se encontrará con un adulto, diferente al habitual, del que recibirá aprendizaje; por eso a la entrada los papás transmiten a los educadores una serie de códigos a los que el niño está habituado, para que durante el primer tiempo el educador entienda y atienda mejor al niño… son esto codigos puente entre la familia y la escuela los que facilitan la adaptación.

Partimos de que el acto educativo pretende conseguir la socialización de los niños, pero respetando las diferencias particulares de cada uno.

Entonces el acto educativo implica una estructura sostenida por dos elementos, por un lado el educador, que a partir de un deseo previo y particular (el que le decidió para elegir sus estudios) instrumentaliza un saber, para causar el deseo de aprender en sus alumnos, y por otro lado el niño que como sujeto de la educación quizás pueda consentir y decir si, o quizás opte por rechazar y decir no, a la oferta que se le hace.

Es la educación una tarea enigmática, pues el educador no puede saber de antemano aquello a lo que el niño responderá si o responderá no, ni los motivos que llevan al niño a dar determinada respuesta.

Muy pronto el papel del educador se encontrará en contradicción debido a la variedad de demandas. Desde que asuma un ideal según el cual la educación deberia compensar a los niños con carencias familiares y/o sociales, a las demandas que le dirigen los padres sobre la particular alimentación del niño y muchas cosas más.

Pero vamos a centrarnos en las demnadas de los niños ya que son los sujetos del acto educativo. Son éstas, demandas de amor, ya que es lo único que el niño conoce:

Desde el niño docil y brillante que le obedecerá en todo, “haré todo para que me sigas queriendo más, para no perder tu amor”, … al niño que le pedirá que a él se le quiere sin condiciones, “quiereme por lo que yo soy, haga lo que haga”

Es condición indispensable para que el educador pueda escuchar y aceptar ese interes del sujeto, que se haya separado de su propio ideal acerca de lo que debe ser un niño.

El educador sabe que el amor incondicional no es educativo y que, para que la educación proceda hay que poner condiciones: “Si haces esto… luego tendrás eso otro”

Si el educador atiende y escucha esa posición tan particular que ya toma el niño ante lo social y se interesa en saber algo más de los motivos o el interés del niño a tomar dicha posición, el niño le otorgará un lugar de autoridad, y desde ese lugar podrá sugerirle y ofertarle nuevas propuestas que enganchen al sujeto con algo de su interés.

El educador, cumpliendo la funcion del otro Adulto que el pequeño necesita, observa y puede detectar dificultades que el niño puede presentar a la hora de ordenar el juego o de relacionarse con otros niños, dificultades que suelen pasar desapercibidas por padres y médicos.

El educador ocupa entonces un lugar de privilegio en la observación del niño y en las dificultades que presenta, pero no tiene un espacio para hacer valer sus observaciones y poder dirigir mejor sus intervenciones.

En muchos casos dependerá de la respuesta que el educador infantil encuentre, que se le facilitará o no al niño, vencer sus dificultades.

Pero ¿que le pasa al educador cuando le parece que no acierta a interpretar lo que el niño pide?, ¿cuando despues de haber cubierto todas sus necesidades el niño sigue llorando? ¿Cuando ve un malestar en el niño que transgrede?.

Dentro de la misma institución infantil, profesionales con distintos títulos y distintas remuneraciones ejecutan las mismas funciones educativas, eso hace que muchas veces los lugares y las responsabilidades se confundan. El malestar en el ámbito de la educación se da en todas las instituciones, desde la guarderia a la universidad.

La tarea del educador tiene sus limites y no está suficientemente apoyada desde la institución que lo sostiene. El educador al no poder canalizar el malestar y no tener un apoyo, se ve sometido a la repetición de la queja.

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